Neuquén y Buenos Aires sumaron la mayoría de los nuevos empleos privados en los últimos 15 años
Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, el empleo asalariado registrado en el sector privado en Argentina creció apenas un 1,6% a nivel nacional: se crearon solo 96.052 puestos de trabajo. Fue un aumento muy modesto y con grandes diferencias según la provincia. Según un relevamiento de PwC Argentina con datos oficiales del Ministerio de Capital Humano, algunas regiones crecieron fuerte mientras otras perdieron puestos de trabajo. Todo esto responde a cómo evolucionó la actividad económica en cada lugar.
Las provincias que más crecieron
Neuquén fue la gran ganadora: creó unos 60.000 nuevos puestos, un salto del 66,2%. Esto solo explica el 58% de todo el empleo privado neto que se generó en el país. El impulso vino del desarrollo de Vaca Muerta, que movió la extracción de petróleo y gas, la construcción, el comercio, la hotelería, el transporte y otros sectores relacionados.
La provincia de Buenos Aires ocupó el segundo lugar con 44.000 empleos nuevos (crecimiento del 2,3%) y aportó el 42% del total nacional. Allí crecieron fuerte el comercio, el transporte y los servicios de hotelería y restaurantes.
Otras que también sumaron en porcentaje fueron:
🔹 Catamarca (+12,9%)
🔹 Río Negro (+11,4%)
🔹 Corrientes (+9,6%)
Las que más perdieron
🔹 Santa Cruz (-15,4%)
🔹 Formosa (-15,3%)
🔹 San Luis (-9%)
🔹 La Rioja (-6,4%)
La Ciudad de Buenos Aires fue una de las más afectadas, con una pérdida de 41.000 puestos, equivalente a una baja del 2,6%. Allí se redujo empleo en transporte, algunas industrias como edición, confecciones y calzado.
Por qué se dio esta diferencia
Las provincias que más crecieron están ligadas a sectores exportadores y dinámicos, como el petróleo no convencional, la minería y el complejo agropecuario. En cambio, las que más perdieron dependen más del consumo interno o del gasto público y tienen economías menos diversificadas. No se trata de un crecimiento que se reparta automáticamente; depende de cómo se conectan las actividades productivas en cada región. Esto muestra que el empleo privado responde más a cambios estructurales de la economía que a situaciones pasajeras.